En este módulo,
mas que aprender, he constatado los beneficios de lo que ya estamos aplicando
en nuestro centro. Me explico:
Confieso que el
tema de cómo evaluar, a la hora de plantearse trabajar por proyectos y de forma
cooperativa, es lo que mas debate, incertidumbre e inquietud suscita, y hablo
desde la experiencia real. Porque si los alumnos hacen un trabajo en clase,
éste debe ser evaluado, obviamente. Y debe serlo de la forma mas objetiva
posible, pero la filosofía del trabajo cooperativo es que incluso en la
evaluación los chicos y chicas sean los protagonistas y principales artífices.
Una vez que hemos
consensuado qué rúbricas van a tener que evaluar, quienes lo van a hacer, con
qué periodicidad (si al final de cada proyecto, si al final de la evaluación,
si varias veces por evaluación, ...) llega el momento de darle el porcentaje acertado
y mas justo a cada uno; es decir: ¿cuánto vale la autoevaluación? ¿cuánto la
evaluación grupal? ¿y cuánto la del profesor? Sabemos que los chicos van a
tener una percepción ligeramente distinta de su propio trabajo que la que
podamos tener nosotros. Pero ¡sorpresa! no difiere tanto. Son bastante autocríticos
aunque no lo creamos.
Ya sabéis que
Julio César estaba convencido de que él era lo mejor que le había pasado a Roma
y estaba encantado de haberse conocido; no concebía que alguien tuviese una
opinión negativa ni de él ni de su gestión. Y sin embargo, aquellos senadores
le hicieron ver sus disconformidades a golpe de daga... ¿Tú también, Bruto,
hijo mío?

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